¡No todo es trabajo! Recuerden que demasiado trabajo puede causar que los miembros se alejen o que no pongan tanto entusiasmo en la tarea. Intenten tener actividades sociales antes y después de las reuniones para relajar y divertir al grupo.

Aprovechen lo que los nuevos voluntarios aporten a su Iniciativa: energía, nuevas opiniones, contactos, ideas novedosas, liderazgo y ¡pasión por su misión!

Pidan de ellos cantidades de tiempo razonables. ¡Todo el mundo está ocupado! No le pidan a los miembros que asistan a una reunión donde no se los precisa (¡a nadie le gusta quedarse parado sin hacer nada!) Por otro lado, asegúrense de no agobiarlos con demasiado trabajo. ¡Esa es la parte difícil!

Hagan actividades en grupos o de a dos. Eso mejora la calidad de la comunicación, hace al trabajo menos solitario y asegura que el trabajo se haga.

Reconozcan cuando se haya hecho un buen trabajo. ¿A quién no le gusta que reconozcan su trabajo?

Cuando le pidan a alguien que haga algo…

1. Asegúrense de que la tarea tenga un principio y un final. A las personas les gusta saber de antemano qué cantidad de tiempo están comprometiendo.

2. Pídanle a las personas que hagan cosas que saben hacer bien. Las personas tienden a estar más dispuestas a comenzar tareas que saben que pueden hacer.

3. Piensen acerca de los diferentes modos que tienen las personas de trabajar. A algunos les gusta estar a cargo de las actividades, a otros les gusta más participar sin tener responsabilidades y otros prefieren realizar solos una tarea.

4. Háganle saber a cada uno que su tarea es necesaria.

5. Infórmenle a cada persona cómo su tarea está relacionada con el resto del trabajo y con la misión central de la iniciativa. Las personas trabajan mejor si saben que otros dependen de ellos y la comunicación es mejor.